La reciente reforma de la legislación civil ha supuesto un cambio de paradigma en la protección de las personas con discapacidad. Hemos dejado atrás el antiguo sistema de "incapacitación", que sustituía la voluntad de la persona, para dar paso a un modelo basado en el "apoyo", cuyo objetivo es respetar su dignidad y fomentar su autonomía.
La nueva filosofía: apoyar, no sustituir